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viernes, 18 de diciembre de 2015
Solomillo de cerdo con salsa al oporto
Seguimos avanzando en el menú navideño y hoy le toca el turno a un plato principal, en esta ocasión he preparado un solomillo de cerdo con salsa al Oporto que es fácil de hacer y absolutamente delicioso. El secreto de esta receta reside en la salsa, una salsa trabajada pero sencilla de hacer, llena de matices y ligera ya que no lleva nata.

miércoles, 22 de octubre de 2014
Solomillo de cerdo en salsa de uvas
Mis abuelos tenían una enorme parra en el patio de su casa, recuerdo ver los racimos de uva negra colgando en los meses de verano, lo que no recuerdo es haber visto nunca a mi abuelo subido a una escalera cogiendo la fruta, tal vez mis hermanos o mis primos mayores si se acuerden. Aquella casa, donde tanto tiempo pasé en mi infancia puesto que mis padres pasaban muchísimas horas atendiendo el bar, sigue existiendo, la parra se secó hace muchos años y ya no existe pero es uno de esos recuerdos de infancia que siempre nos acompañarán, junto al de los enormes geranios de mi yaya.

martes, 9 de septiembre de 2014
Bechamel fácil (método profesional)
Después de casi dos meses de ausencia estival por mis obligaciones laborales, los fogones de Bienmesabe vuelven a encenderse para seguir compartiendo con todos vosotros los poco que se de cocina.
Llego con una receta básica, que sé que a estas alturas todo el mundo sabe ya hacer, pero tenía ganas de documentarla en el blog y os voy a enseñar una manera diferente de prepararla, os voy a explicar el método profesional de hacerla, que difiere un poco del que empleamos de forma doméstica.
Llego con una receta básica, que sé que a estas alturas todo el mundo sabe ya hacer, pero tenía ganas de documentarla en el blog y os voy a enseñar una manera diferente de prepararla, os voy a explicar el método profesional de hacerla, que difiere un poco del que empleamos de forma doméstica.

martes, 8 de abril de 2014
Salsa de fresas y vino tinto
Las fresas estan en plena temporada pero todos sabemos que es una fruta delicada que en muy poco tiempo se estropea y pone blandita, por eso si veo que algunas fresas corren riesgo de ponerse pochas las limpio y congelo, esas fresas congeladas no valen después para comer como fruta pero si son ideales para hacer batidos o una salsa para la carne, tan buena como esta que os traigo hoy.

miércoles, 30 de octubre de 2013
Albóndigas de ternera en salsa
Me encantan estas albóndigas, a mi chico y mi sobrina María
también. A ellos les gustaría que las hiciera más a menudo pero me da un poco
de pereza enredarme con ellas a veces, no son difíciles de hacer pero si llevan
varios pasos y cuando hago voy repartiendo fiambreras para mis sobrinos, mi
madre, para que en casa nos queden congeladas para algún día, total, que el día
que hago albóndigas hago muchísimas.
viernes, 4 de octubre de 2013
Salsa boloñesa clásica
La salsa boloñesa es una de las salsas más utilizadas con la
pasta, existen multitud de recetas y supongo que en esto es cómo en otras
muchas cosas, cada cual la hace a su gusto. Los tres ingredientes
indispensables de una boloñesa son cebolla, carne picada (ternera o mezcla de
ternera y cerdo) y tomate. Esos son los indispensables, pero no son los únicos.
He leído que los orígenes de esta salsa se pierden en la
Antigua Roma, es por ello que en su inicio no llevaba tomate. Ahora es difícil concebir
este plato sin tomate y depende del cocinero será una salsa más o menos
entomatadita.
Hay muchísimas versiones de esta salsa, la he visto con
laurel, con bacon, con ajos, con caldo de carne…..Yo he optado por dejaros la
versión clásica y no he cometido la imprudencia de llamarla original o
auténtica puesto que sinceramente, creo que es imposible saber la receta
original de la que hoy conocemos como Salsa Boloñesa.
Esta es la receta que he visto más extendida y es la que
preparo en casa desde hace muchos años.
Como esta salsa tarda más de una hora en cocinarse, cuando
la hago cocino grandes cantidades y la congelo en tarros, el día que tengo
ganas de disfrutar de esta buenísima salsa con alguna pasta sólo tengo que
descongelarla y calentarla. Os lo comento porque con las cantidades que
describo en la receta sale bastante salsa.
Ingredientes
300 Gramos de carne picada de ternera o mezcla ternera y
cerdo
1 cebolla grande
2 Zanahorias
1 Rama de apio
600 gramos de tomate triturado natural o de lata
Aceite de oliva
½ copa vino tinto
Sal
Pimienta negra molida
Azucar
Meterse en faena
Pelamos, lavamos y picamos toda la verdura a brunoise, al
apio es conveniente retirarle los nervios más duros con ayuda de un pelador.
En una sartén echamos un fondo generoso de aceite de oliva y
ponemos toda la verdura a rehogar a fuego medio, salamos.
Cuando la verdura esté sudadita añadimos la carne picada, yo
la he hecho sólo de ternera. La carne hay que hacerla a fuego vivo, si no
comenzará a apelotonarse y a soltar agua y no es eso lo que buscamos. Sin dejar
de mover cuajamos la carne golpeándola con el canto de la cuchara de madera
para ir rompiendo las bolitas de carne que se hayan formado.
Una vez la carne esté cuajada, añadimos media copa de vino
tinto y dejamos que evapore el alcohol. Es entonces cuando añadimos el tomate
triturado, ya sea natural o de lata (yo he usado de lata). Bajamos el fuego y
dejamos que se cocine muy lentamente por espacio mínimo de una hora, vamos
removiendo de vez en cuando y a mitad de cocción probamos, añadimos una
cucharadita de azúcar si lo notamos ácido y aprovechamos para rectificar el
punto de sal.
Hacia el final de la cocción a mí me gusta ponerle un poco
de pimienta negra recién molida, no mucho, no tiene que picar, pero me gusta el
sabor que le aporta.
Como veis esta salsa no es complicada de hacer, sólo
requiere que la hagamos muy lentamente. No la he aromatizado con orégano ni
albahaca ni cualquier otra hierba, primero porque creo que no lo necesita y
segundo porque como suelo hacer cantidad suficiente para congelar, prefiero
aromatizar el plato cuando vaya a gastar la salsa, a veces me apetece orégano,
a veces albahaca y a veces la salsa tal cual está.
Espero que os guste esta receta y que la uséis muchas veces
para vuestros platos de pasta, aunque yo también la uso en la pizza o con arroz
hervido.
lunes, 13 de mayo de 2013
Salsa Viyeroy
En cocina existen lo que se denomina salsas madre y
derivadas, como no es plan de ponerme muy técnica y tirar de Wikipedia para
soltar un rollo espantoso sobre quien las enumeró y cuando, las clases que hay
y todo eso, que a fin de cuentas no vamos a pasar un examen después de leer
esta entrada, resumiré diciendo que la bechamel es una de las 5 salsas madre
calientes que existen siendo la viyeroy uno de sus derivados.
Como para hacer un derivado tenemos que preparar primero la
salsa madre, esta entrada va a explicar la forma de elaboración de la bechamel
y luego la convertiremos en viyeroy.
Parece ser que la bechamel siendo un básico en cocina da más
de un quebradero de cabeza y normalmente el problema para que no nos salga es
el eterno “me hace grumos”. Con esta entrada espero poder aclarar bien cómo se
hace correctamente una bechamel y no padecer más los molestos grumos.
También comentaros que otras de las salsas madre que parte
de la base harina+materia grasa es la velouté, que en vez de con leche se
prepara con un caldo claro de verduras, aves, ternera o incluso pescado.
Ingredientes
50 G de mantequilla
50 G de harina
Leche
Queso rallado
Sal
Pimienta molida
Nuez moscada
Meterse en faena
Ponemos la mantequilla a derretir en un cazo o sartén a
fuego bajo, cuando esté totalmente derretida incorporamos la harina para hacer
el roux, debemos rehogar bien para matar el sabor de harina cruda, como
queremos hacer una bechamel, no le daremos color a la roux, así que en cuanto
la harina haya rehogado bien incorporamos la leche caliente poco a poco.
Ese es el secreto de que no se nos haga grumos, hay que
añadir la leche en caliente, no es necesario que esté hirviendo, y hay que añadirla poco a poco sin dejar de
mover con las varillas.
Ponemos sal, pimienta y nuez moscada y como depende de para
que vayamos a usar la bechamel la necesitaremos más o menos densa, vosotros debéis
ver cuanta leche incorporáis, aunque sí creo necesario aclarar que cuando enfríe
quedará más compacta.
| Derretimos la mantequilla |
| Incorporamos la harina |
| Rehogamos bien la harina y mantequilla |
| Vamos incorporando leche caliente, al principio leche y harina irán cada una por su lado, no pasa nada, seguid moviendo y se integrarán. |
Ya tendríamos nuestra bechamel, pero esta es una entrada
para la salsa viyeroy, pues es tan simple como añadirle a la bechamel un
puñadito de queso que funda o bien un huevo batido.
Yo la he preparado con queso y dentro de unos días os pondré
la receta para la que preparé esta salsa.
| Tenemos una bechamel hecha, añadimos queso y convertimos en viyeroy |
| Salsa viyeroy, es mas densa que la bechamel. |
Comentarios a la receta
Las roux son una
mezcla de harina + materia grasa, son base para muchas salsas y oscilan desde
la roux blanca, a la rubia y oscura. Se ha prohibido el uso de la roux negra
por considerarse que puede ser tóxica.
Para hacer la bechamel, velouté o derivados, batir siempre
con unas varillas manuales no con cucharas de palo o metálicas.
Si no recordáis los gramos que os he dado para esta receta
es tan fácil de recordar como misma cantidad de harina para misma cantidad de
materia grasa, siempre, esa regla es inamovible.
La salsa viyeroy al llevar huevo o queso siempre es una
salsa más densa que la bechamel, si no queréis la salsa viyeroy muy densa deberéis
dejar la salsa madre más líquida, no al punto final de densidad que buscáis.
viernes, 10 de mayo de 2013
Salsa de yogurt
Me confieso una carro cotilla, cuando estoy en la cola de la
caja en el supermercado me voy fijando en lo que los demás echan en sus carros
de la compra y mentalmente me voy componiendo menús con lo que han comprado. Lo
sé, eso muy normal no debe de ser, pero me ha dado por ahí.
Otra de mis manías
es leer de cabo a rabo las etiquetas de composición de los productos y ahí me
llevo cada susto que para qué os cuento. Probad un día a leer la composición de
unas croquetas congeladas industriales y ya me diréis si es para asustarse o
no.
Así que como no estoy por la labor de ir de pasmo en pasmo
procuro hacer yo misma casi todo, da un poco más de trabajo pero el resultado
merece la pena.
Hoy traigo una salsa muy fácil de hacer, no se mancha casi
nada y está, buena no, lo siguiente.
Ingredientes
1 Yogurt natural cremoso sin azucarar
2 c/s zumo de limón
Aceite de oliva
Eneldo
Una pizca de sal
Una pizca de azúcar
Meterse en faena
Cogemos un bol, abrimos el yogurt y escurrimos todo el suero
sobrante. Echamos el yogurt en el bol y le añadimos 2 cucharadas soperas de
zumo de limón, un chorrete de aceite de oliva, una pizca de sal, una pizca de azúcar
y eneldo.
Movemos con una cuchara y servimos.
Es una receta muy difícil, como podéis ver.
Comentarios a la receta
Yo le he puesto eneldo porque me gusta mucho el sabor que
deja pero podéis aromatizar esta salsa con ajo, curry, menta…y cualquier cosa
que os parezca apetecible.
Esta salsa tal y como os doy la receta queda muy ligera para
una ensalada y es muy fluida, si la deseáis más espesa para untar con unas verduritas, hay que añadirle una cucharada de
mayonesa para que le dé cuerpo.
A mí me gusta ponerle un poco de azúcar para que mate un
poco la acidez del yogurt, esta salsa no es dulce como las industriales, por eso le añado
una pizca de azúcar.
A diferencia de las industriales que aguantan mucho en la
nevera, esta salsa una vez hecha debéis consumirla antes de los 3 días.
martes, 7 de mayo de 2013
Salsa de tomate casera
Hoy vengo con dos recetas en una, primero vamos a preparar
una maravillosa salsa de tomate casera para después emplearla en otras
elaboraciones.
Los tomates fritos industriales están muy bien para sacarnos
de algún que otro apuro y hay algunas marcas que elaboran productos de alta
calidad, pero donde esté una maravillosa salsa de tomate casera que se quiten
todas las demás.
La salsa de tomate es de las salsas más conocidas y
consumidas en todo el mundo y es base o ingrediente de muchas otras recetas.
Hay muchísimas recetas para prepararla y todas son válidas, yo traigo hoy la
receta más tradicional, la más clásica de todas, que por otro lado me parece
deliciosa y es la que elaboro habitualmente como salsa base y es tan fácil de
hacer que merece la pena prepararla uno mismo.
Esta salsa necesita tomates que estén bien maduros pero
firmes, han de ser carnosos, tipo tomates de pera y si no encontráis buenos
tomates maduros podéis hacerla con tomate natural pelado en conserva que
también sale fantástica, yo hoy la he preparado con tomates en conserva porque
no encontré los tomates que buscaba en la frutería.
Ingredientes:
1 Lata de tomate entero en conserva de 870 G
1 Cebolla
2 Dientes de ajo
4 c/s aceite de oliva
Sal
Azúcar
Meterse en faena
Troceamos la cebolla a dados no muy pequeños y el ajo a
rodajitas gruesas y lo ponemos a pochar en una cazuela con el aceite. Le
añadimos un polvito de sal para ayudar a sudar.
Mientras la cebolla se va cocinando abrimos la lata de
tomate y descartamos parte del agua, no tiramos todo el agua, sólo un poco.
Sacamos los tomates y les cortamos el pezón, partimos a trozos grandes y los
incorporamos junto a su agua a la cazuela cuando la cebolla este transparente.
Añadimos una cucharada de azúcar para quitar la acidez y
tapamos la olla, dejando la tapadera sin encajar por un lado para facilitar la
salida del vapor y evitar el efecto lluvia.
| Principio de cocción |
Fuego suave, ha de cocer entre 20 y 30 minutos, vamos
moviendo de vez en cuando y con el canto de la cuchara de madera vamos dando
golpecitos a los tomates para ir rompiéndolos y así ayudar a que se vayan deshaciendo.
Probamos de sal y rectificamos y también probamos el punto
de acidez, añadiendo más azúcar si estuviera ácido.
| Tomate a media cocción |
Una vez terminado nuestro tomate podemos dejarlo tal cual o
triturarlo, yo lo he triturado pero sólo un poco, sólo para romper los trocitos
más grandes, pero podéis triturarla completamente, aunque entonces pierde un
poco la vista de tomate casero.
Deliciosa para emplearla en lo que queramos.
| Final de cocción |
Comentarios a la receta
La salsa de tomate se puede realzar con la especia que más
os guste, orégano, albahaca, tomillo, cominos, romero….Personalmente prefiero
hacerla neutra y especiar el plato dónde vaya a usarla.
Si utilizáis tomates maduros para realizarla, hay que pelar
los tomates, la mejor forma es escaldarlos en agua hirviendo, así la piel sale
fácilmente. Y también sería conveniente quitarle las semillas, para que nos
quede una salsa más fina.
Esta salsa se puede congelar perfectamente, así que podéis
hacer una gran cantidad y congelar una parte para otros días que vayáis más
justos de tiempo.
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