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viernes, 16 de octubre de 2015

Pan de soda (Irish soda bread)

El 16 de Octubre se celebra el Día Mundial del Pan y desde esta pequeña bitácora quiero rendirle un humilde homenaje a este producto que es base de la alimentación de gran parte de la población mundial. Y como hoy se celebra su día, he querido huir de panes más sofisticados, elaborados y complejos y os traigo la que posiblemente sea una de las formas más rápidas y fáciles de hacer pan, el pan de soda o Irish Soda Bread.

pan de soda

martes, 14 de abril de 2015

Pan de hamburguesa casero (panificadora)

Comenzamos la semana con una receta de pan, y no un pan cualquiera, unos panecillos de hamburguesa sublimes que debemos agradecer a Su de Webos Fritos. Estaba detrás de una receta de pan de hamburguesa casero, ya sabéis que procuro recurrir al producto industrial sólo lo justo y necesario y en casa para una vez que nos comemos una hamburguesa prefiero que sea 100% casera a ser posible y había visto en varios blogs esta receta de Su y todo el mundo decía que era fantástica y me dije, Chusa deja de buscar, esta es la tuya y desde luego, el pan es una maravilla  y no eran para nada exageradas las buenas opiniones que había leído.

pan hamburguesa2

jueves, 29 de enero de 2015

Pan tigre (Reto Bake The World)

Llegamos a final de mes y es hora de dedicar una entrada al maravilloso pan, en enero las chicas del reto Bake the World nos han invitado a conocer el Pan Tigre, un pan de origen  holandés que ha alcanzado gran popularidad desde Gran Bretaña y Estados Unidos.

pan tigre
http://bakingtheworld.blogspot.com.es/

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Pan de jamón

Hay que ir pensando en Navidad, mires a donde mires la decoración navideña está presente, los turrones y mazapanes se muestran desde hace semanas en las estanterías de los supermercados y las tiendas de juguetes low-cost ya hacen su agosto en todas las ciudades. Todavía es algo pronto para ponerme a hornear dulces típicos de Navidad pero la receta que os traigo hoy  es un acercamiento estupendo a la Navidad ya que es una receta típica navideña en su país de origen, Venezuela, y es el reto que nos proponían este mes las chicas de Bake the World.

pan de jamón

martes, 8 de julio de 2014

Pasta azucarada

Hoy vengo con una receta muy breve pero que me apetecía documentar ya que la primera vez que la preparé me quedé absolutamente enamorada del crujiente de esta pasta para dulces. Es una receta sencillísima de hacer, apta a cualquiera con unos conocimientos mínimos de cocina.

pasta azucarada

miércoles, 26 de febrero de 2014

Brezelns (pan alemán)

Desde hace varios meses las chicas de Bake de World llevan a cabo una interesante iniciativa, nos invitan a cocinar un pan concreto cada mes, y hoy en su blog publican todos los panes que hemos cocinado los blogueros y aficionados a la panadería.

Hace tiempo que me inscribí en esta iniciativa, me animó mi querida Nines del Castillo, pero hasta ahora no había tomado parte activa en ella y la verdad es que estoy encantada con el resultado.


Brezelns


viernes, 15 de noviembre de 2013

Pan integral con miel y almendras



Hace tiempo que no publico una receta de pan pero no os penséis que la panificadora ha estado parada, ni mucho menos. Después de haber cocinado varios tipos de pan realizados con harina blanca, me apetecía comenzar a iniciarme en el mundo de la harina integral y como suelo ser prudente en materias que me son del todo desconocidas esta vez he hecho un pan que lleva harina blanca e integral.


He partido de la base de la receta de Pan de molde con miel que publiqué hace un par de meses. La receta es básicamente la misma aunque le puse unas almendras laminadas que le aporta un punto crujiente y un sabor maravilloso, bueno, es que a mí las almendras me encantan. 

Ingredientes

150 Gramos de agua
150 gramos de leche entera
2 cucharadas de aceite de oliva
3 cucharadas de miel
300 gramos de harina de trigo de fuerza
200 gramos de harina integral
1 y ½ cucharaditas de sal fina
15 gramos de levadura fresca
20 gramos de almendras crudas laminadas

Meterse en faena

Sacamos la cubeta de la panificadora, ajustamos las cuchillas de amasado y ponemos los ingredientes en el orden que están descritos, excepto las almendras.
Encajamos la cubeta en la máquina y seleccionamos el programa de pan integral, en mi modelo es el programa 3, que dura 3,35 horas si no recuerdo mal.

Seleccionamos el peso del pan, 750 gramos y el grado de tueste, yo le di tueste completo. Arrancamos la panificadora y nos olvidamos de ella mientras dura gran parte del programa.

Cuando concluya el segundo levado paramos el programa y en una superficie ligeramente enharinada volcamos la masa, aprovechamos para sacarle las cuchillas de amasado y doblamos la masa sobre sí misma dándole forma rectangular, dejamos la unión en la parte de abajo y volvemos a colocar la masa en la cubeta.

Humedecemos ligeramente con agua la superficie de la masa y espolvoreamos con las láminas de almendra cruda. Volvemos a poner la máquina en marcha y dejamos que el pan se hornee.

La máquina nos avisará con un pitido de que ha concluido su trabajo, con ayuda de unos guantes de horno extraemos la cubeta, la volcamos y giramos las ruedas de debajo de la cubeta para ayudar a soltar el pan, es posible que en este proceso se nos caigan bastantes láminas de almendras, a mí me pasó pero tampoco es un gran problema.
Dejamos que enfríe completamente antes de cortarlo y comerlo.

Es una pan de molde muy suave, tiene un punto dulzón por la miel y las almendras, el crujiente de las almendras es estupendo y yo todas las que perdió el pan me las comí encantada de la vida a modo de snack.


Un pan estupendo con el mínimo trabajo ¿no os parece?

jueves, 17 de octubre de 2013

Pan antiguo de granja



Ayer 16 de octubre se celebró el día mundial del pan y me apetecía unirme a esa iniciativa aunque no tuve tiempo de preparar la entrada y publicarla.

Y como estamos en la segunda quincena del mes ya tocaba rendir mi particular homenaje a los blogs amigos con mi sección “Visto en” y he de reconocer que desde que Nines publicó este pan en su blog estaba deseando hacerlo. El día mundial del pan me ha dado la excusa perfecta para hornear esta hogaza que me hizo babear en su momento y que le aseguré a Nines que un día haría.


Aunque según he podido ver después, esta receta está bastante extendida en muchos blogs de cocina, yo no la conocía y la descubrí en Las cosas de Nines . Me pareció un pan precioso, ya he comentado alguna vez que me gustan las recetas con sabor a antiguo y no me costaba nada imaginarme a una campesina alemana horneando este pan allá por el siglo XIX. No es de extrañar que se llame pan de granja, la gastronomía se desarrolla en cada zona en función de las materias primas que se dan en esa zona, aunque ahora con lo pequeño que se nos ha hecho el mundo con los medios de transporte se consigue casi cualquier ingrediente en casi cualquier sitio, antes, la gente cocinaba con lo que daba la tierra y este pan está hecho con harina, agua, miel y mantequilla. La receta original, nos cuenta Nines en su blog, es de Linda Collister y la escritora comenta que era el pan que elaboraba su abuela, una receta centenaria, me encanta.

Ingredientes

700 gramos de harina de fuerza
25 gramos de mantequilla
15 gramos de levadura fresca de panadero
2 cucharaditas rasas de sal
450 ml de agua
1 c/s generosa de miel
1 huevo batido

Meterse en faena

En un bol amplio ponemos la harina y la sal y mezclamos, le incorporamos la mantequilla a temperatura ambiente partida a daditos, con la punta de los dedos vamos mezclando la mantequilla hasta que se integre en la harina.

Disolvemos la miel y la levadura en el agua tibia, el agua no debe estar caliente, sólo tibia. Hacemos un cráter en medio de la harina y añadimos un poco de agua, vamos mezclando de dentro hacia afuera e incorporando todo el agua poco a poco. Mezclamos bien y volcamos la masa sobre una superficie enharinada.

He de confesar que me ha costado hacerme con esta masa, he tenido que añadirle un poco más de harina porque era extremadamente pegajosa. Esto es debido a que cada harina es un mundo y dependiendo también de la humedad ambiental tal vez necesitemos variar un poco las cantidades dadas en la receta.

No he querido dejar una masa muy dura y me he peleado con ella durante un buen rato, estuve a punto de pensar que la masa acabaría por ganarme, pero con constancia conseguí doblegarla y a base de añadirle pequeñas cantidades de harina logré volverla elástica, aunque la dejé todavía un poco pegajosita.

Se coloca en un bol amplio ligeramente enharinado y tapamos con papel film hasta que doble su volumen, esta masa sube mucho, así que el bol debe ser amplio. Como todavía hace bastante calor por estas tierras la masa ha tardado en subir algo más de una hora, con más frio tardaría hora y media o dos horas.

Formamos dos bolas con la masa, una el doble de grande que la otra

Pasado ese tiempo volcamos la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente enharinada y golpeamos con los puños para sacarle el exceso de aire. Damos un leve amasado y cortamos la masa en dos porciones, dejando una de ellas el doble de grande que la otra.

Formamos dos bolas con la masa y las colocamos en la placa del horno levemente engrasada con aceite de oliva. Tapamos con un paño limpio y dejamos que hagan un segundo levado durante 40 minutos aproximadamente. La masa va a volver a crecer bastante con lo cual es mejor dejar las bolas de masa bastantes separadas entre sí.

Precalentamos el horno a 230ºC, el pan hay que cocerlo sin ventilador ni aire, sólo calor arriba y abajo. Colocamos una bandeja o bol apto para el horno con agua dentro para crear una atmósfera húmeda. 

Cuando la masa haya hecho su segundo levado colocamos con cuidado la bola pequeña sobre la grande, no hay que presionar para no hundir la masa. Con un cuchillo muy afilado hacemos un corte en forma de cruz y pintamos todo el pan con huevo batido para darle brillo.

Colocamos una bola sobre la otra, hacemos un corte en forma de cruz y pintamos con huevo batido

Introducimos en el horno a media altura y horneamos los primeros 20 minutos a 230ºC y pasado ese tiempo bajamos a 200ºC y horneamos otros 20 minutos. Sabemos que el pan está perfectamente cocido cuando la base suene hueca.

Y sólo queda reposarlo un poco y comerlo, es un pan con mucha miga, tiene un suave pero inconfundible sabor a miel aunque no es un pan dulce. La corteza es ligera y sólo os puedo decir que está delicioso y no tiene demasiado trabajo.


Muchísimas gracias Nines por descubrirme esta receta y espero que le des tu aprobación a esta versión hecha con todo el cariño.

Pan antiguo de granja
Otro menos en la lista.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pan de molde con miel


He de reconocer que ésta no era la entrada que tenía pensada para hoy, pero esta mañana he encendido la panificadora, sin tener una clara idea del pan que iba a hacer. Hasta que me he encontrado curioseando por internet el  Bloc de Recetas de Salomé y me he quedado prendada de la cantidad de panes que tiene y lo bien que lo explica. Si alguno de vosotros está interesado en el tema del pan os aconsejo que la visitéis que seguro que os aclara muchas cosas, yo no conocía ese blog y desde ya me he hecho muy fan.

Le he hecho dos leves modificaciones a su receta, he usado aceite de oliva en vez de girasol y leche entera en vez de semidesnatada. También he enrollado el pan de manera diferente (yo es que voy siempre a mi aire, ya os lo he dicho).

En las fotos veréis que el pan está más moreno por abajo que por arriba, eso ha sido fallo mío, he escogido un tipo de horneado medio y por eso quedó más dorado por un lado que por otro. No pasa nada, el pan está buenísimo, sabe a pan de molde pero sin ese regusto a industrial, la miga es esponjosa y en casa nos ha encantado.

Ingredientes

150 Gramos de agua
150 gramos de leche entera
2 cucharadas de aceite de oliva
3 cucharadas de miel
500 gramos de harina de trigo de fuerza
1 y ½ cucharaditas de sal fina
15 gramos de levadura fresca

Meterse en faena

Sacamos la cubeta de la panificadora, le ajustamos las cuchillas y le incorporamos los ingredientes en el orden que están descritos.
Encajamos la cubeta en la panificadora, cerramos la tapa y seleccionamos programa 1 si deseamos un pan más compacto (es el que yo he hecho) o programa 2 si deseamos un pan con miga más ligera y corteza más blandita.
Seleccionamos el peso (750 gramos) y el tipo de horneado, yo he escogido horneado medio.

Hay que ir observando la masa, si quedan restos de masa adheridas a las paredes debemos recogerlas con una pala de silicona, si la masa estuviera demasiado líquida hay que añadir un poco de harina durante el segundo amasado hasta que tenga una consistencia más firme aunque un poco pegajosa. Si la masa está muy seca hay que añadirle una cucharadita de agua.

Que la masa esté más o menos seca depende de la sequedad de la harina, con las mismas cantidades pero harinas más o menos húmedas nos dará un resultado diferente. Sólo hay que vigilar un poco la masa para comprobar que ni es muy húmeda ni muy seca, no es complicado.

Cuando acabe el segundo levado podemos dejar que se concluya el programa así y hornear el pan tal cual (es conveniente retirar las cuchillas de amasado ayudándonos con el gancho que trae la panificadora específico para esa tarea) o bien parar la máquina  y retirar la masa de la cubeta sobre una superficie enharinada. Yo he retirado la masa y he aprovechado para quitarle las cuchillas, si no se sacan, el pan horneará con ellas. He doblado la masa de un extremo a la mitad y del otro también, y la he girado y he repetido la operación, dándole una forma más o menos cuadrada. Esta masa es un poco pegajosa por eso es conveniente coger la masa por abajo, que es dónde estará impregnada de harina.Yo he dejado la parte que cierra la masa hacia arriba porque quería ver si el pan cogía una forma más rústica y que no saliera tan uniforme como los panes de molde industriales.

Limpiamos la cubeta de restos de masa que pudiera tener, y depositamos la masa dentro, arrancamos de nuevo la máquina y dejamos que hornee hasta que finalice el programa, nos avisará con una serie de pitidos.

Con ayuda de unos guantes de horno sacamos la cubeta de la máquina y volteamos para que caiga el pan, giramos las ruedas que hay debajo de la cubeta para ayudar a soltar el pan más fácilmente. Dejamos sobre una rejilla para que enfríe completamente.

Y ya lo tenemos listo para comer, sano y sencillo, la máquina lo hace casi todo por nosotros.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Espirales con romero y semillas de amapola



Le voy cogiendo el gustillo a esto de hacer pan y la panificadora y un libro que tengo van a hacer de mí una panadera hecha y derecha, o en su defecto una mujer que no coge en su ropa.
En esta ocasión he preparado unos panecillos individuales, por aquello de no correr riesgos innecesarios y evitar la tentación de comernos media hogaza de una sentada, como ya nos pasó con el Pan con aceitunas y tomates secos


Me he inspirado en una receta del libro 200 Recetas de Pan, del que ya os he hablado, de ahí he cogido la idea de las espirales y la base del pan, pero los ingredientes aromáticos ni son los mismos ni están en las mismas cantidades. Está visto que yo si no hago las cosas a mi manera no me quedo satisfecha. Y con estas espirales me he quedado, no ya contenta sino contentísima, han sido todo un éxito. Mi chico que es muy de pan se ha quedado encantado, son unas espirales con miga muy tierna con una corteza dorada y crujiente y el romero le da un sabor maravilloso. 

Estoy segura que repetiremos receta, estoy entusiasmada con el resultado.

Ingredientes

Para la masa

275 Ml agua
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita sal
475 Gramos de harina blanca de fuerza
1 cucharadita de azúcar blanquilla
10 gramos de levadura fresca

Y también

1 Yema de huevo
Romero
Semillas de amapola

Meterse en faena

Antes de comenzar a dar la receta quiero comentar que cuando leáis cucharadita y cucharada me refiero a las medidas que lleva consigo la panificadora, corresponden a lo que en las recetas anglosajonas y norteamericanas se llaman tablespon y teaspon. Son unas medidas específicas y en bazares multiprecio podéis encontrarlas. Un día hablaremos detenidamente de ello.

Sacamos la cubeta de la panificadora, ajustamos las cuchillas y ponemos los ingredientes en el orden que están descritos. Encajamos la cubeta en la panificadora y ponemos el programa “Masa”.
Finalizado el programa (en mi modelo de panificadora dura 1.30 horas) volcamos la masa en una superficie enharinada y cortamos 12 porciones iguales. Yo corté 10 porque quería probar a hacer dos de mayor tamaño.

Con la superficie siempre enharinada extendemos cada trozo de masa en forma de churro y los enrollamos formando espirales. Colocamos bastante separadas entre si sobre 2 bandejas de horno ligeramente engrasadas y tapamos con papel film sin presionar.

Formamos las espirales
 Dejamos que la masa leve alrededor de 25-30 minutos, en invierno tardará un poco más en levar. Transcurrido ese tiempo, mezclamos la yema de huevo con un poco de agua y pintamos las espirales y las espolvoreamos con una mezcla de romero y semillas de amapola intentando seguir el dibujo natural de la espiral.

Glaseamos con yema de huevo

Horno precalentado a 220ºC, se hornean durante 8 ó 10 minutos, hasta que estén dorados y la base suene hueca al golpearlos. Se ponen en una rejilla para que enfríen.

Como veis es una receta muy sencilla y el resultado merece muchísimo la pena. Espero que os guste J
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