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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Costillas en salsa barbacoa



Hoy vengo con una nueva entrega de mi sección “visto en”, que todos los que me seguís desde hace un tiempo sabéis que es mi particular guiño a los blogs amigos, donde les voy tomando prestadas recetas que en su momento cuando las vi publicadas me dio un tremebundo antojo.

Esta vez le he tomado prestada una receta a Puri, del blog http://lacocinaderadiofilabres.blogspot.com.es
 
Puri tiene unas recetas estupendas, es un todo terreno de la cocina, que lo mismo se arranca por sushi, que por helados, que por recetas de nuestras abuelas. Nada la detiene y encima hay que sumarle ese derroche de simpatía y buen rollo que emana de ella.


De entre todas las recetas de Puri me he decidido por esta por tres motivos, una es que utiliza la técnica del papillote, una técnica que hasta ahora en Bienmesabe no había utilizado y me apetecía enseñarla para quien no la conociera, otra es porque la salsa barbacoa que nos propone Puri va más allá de la típica de kétchup y miel, que es resultona pero queda muy justita, aunque para una prisa es estupenda, eso no lo niego y la tercera es que tenía unas ganas tremendas de comer de “guarrindongueo”, esto es, pringarme de salsa las manos y las costillas barbacoa son ideales para esos ataques casi cavernícolas que me dan de vez en cuando.

La receta original de Puri la podéis consultar AQUI y he de hacer un par de comentarios sobre ella.

Me di cuenta que ella describía unas cantidades muy grandes para la salsa teniendo en cuenta que yo sólo cocino para dos, así que tuve que cambiar las cantidades respetando las proporciones. Otra es que yo necesité más tiempo de horno del que ella indica, cada horno es un mundo, siempre lo digo, los tiempos de horneado siempre se deben tomar de forma orientativa. Yo dejé las costillas cortadas a grupitos, esto fue por el espíritu Pedro Picapiedra que me tenía poseída en ese momento.

Y sin más preámbulos os doy la receta.

Ingredientes para 2 personas

1 tira de costillas de cerdo, corte especial barbacoa
Sal

Para la salsa

6 c/s kétchup
1 y ½ c/s azúcar
1 Cebolla pequeña
Un chorrito de zumo limón
1 y ½ c/s miel
1/2 cucharadita pimentón dulce
1 cucharadita sal
1 cucharadita orégano
1 cucharadita albahaca
1 cucharadita tomillo
½ cucharadita ajo polvo
½ cucharadita cebolla en polvo
1 Guindilla cayena (o ½ cucharadita de cayena molida)

Meterse en faena

Comenzamos preparando la salsa, para ello pelamos la cebolla y la trituramos en la picadora, yo la dejé totalmente licuada. La ponemos en un cazo y añadimos todos los demás ingredientes. Llevamos a fuego y moviendo de vez en cuando cocemos por espacio de 10 ó 15 minutos a fuego suave. Apagamos el fuego y reservamos.

Comenzamos preparando la salsa

Lavamos y limpiamos las costillas, les damos el corte que escojamos (yo las dejé en grupitos de a 3) pero podéis cortarlas individualmente, salamos y colocamos en un bol amplio, le añadimos la salsa por encima y dejamos macerar por espacio de una hora aproximadamente.

Maceramos las costillas en la salsa

Precalentamos el horno a 190ºC. Cortamos una tira amplia de papel de aluminio y colocamos las costillas junto con toda la salsa de macerarlas. Cerramos bien el papel de aluminio formando un paquete bien sellado para que no se nos escape el vapor de la cocción.

Formamos el paquete con papel de aluminio.
Colocamos en una bandeja e introducimos en el horno. Bajamos la temperatura a 160ºC y horneamos por espacio de 1 hora y 30 minutos (al haber dejado las costilla con corte más grueso les di más tiempo de horno).

Al sacarlas vi que les faltaba todavía dorarse un poco, coloqué las costillas en la fuente junto con la salsa y subí la temperatura del horno a 200ºC, las hornee 15 minutos más a esa temperatura y conseguí que quedaran doradas.

Recian sacadas del papillote estaban muy blanquitas asi que las doré a 200ºC durante 15 minutos

Las acompañé de unas patatas tipo deluxe, que otro día os daré la receta.


Como veis estas costillas son muy sencillas de hacer, siempre que horneemos debemos adaptar la receta a las características de nuestro horno y espero que Puri le dé el visto bueno a este “robo” que le he hecho, ella sabe que ha sido con todo mi cariño.

Costillas en salsa barbacoa.
Otra menos en la lista.

jueves, 17 de octubre de 2013

Pan antiguo de granja



Ayer 16 de octubre se celebró el día mundial del pan y me apetecía unirme a esa iniciativa aunque no tuve tiempo de preparar la entrada y publicarla.

Y como estamos en la segunda quincena del mes ya tocaba rendir mi particular homenaje a los blogs amigos con mi sección “Visto en” y he de reconocer que desde que Nines publicó este pan en su blog estaba deseando hacerlo. El día mundial del pan me ha dado la excusa perfecta para hornear esta hogaza que me hizo babear en su momento y que le aseguré a Nines que un día haría.


Aunque según he podido ver después, esta receta está bastante extendida en muchos blogs de cocina, yo no la conocía y la descubrí en Las cosas de Nines . Me pareció un pan precioso, ya he comentado alguna vez que me gustan las recetas con sabor a antiguo y no me costaba nada imaginarme a una campesina alemana horneando este pan allá por el siglo XIX. No es de extrañar que se llame pan de granja, la gastronomía se desarrolla en cada zona en función de las materias primas que se dan en esa zona, aunque ahora con lo pequeño que se nos ha hecho el mundo con los medios de transporte se consigue casi cualquier ingrediente en casi cualquier sitio, antes, la gente cocinaba con lo que daba la tierra y este pan está hecho con harina, agua, miel y mantequilla. La receta original, nos cuenta Nines en su blog, es de Linda Collister y la escritora comenta que era el pan que elaboraba su abuela, una receta centenaria, me encanta.

Ingredientes

700 gramos de harina de fuerza
25 gramos de mantequilla
15 gramos de levadura fresca de panadero
2 cucharaditas rasas de sal
450 ml de agua
1 c/s generosa de miel
1 huevo batido

Meterse en faena

En un bol amplio ponemos la harina y la sal y mezclamos, le incorporamos la mantequilla a temperatura ambiente partida a daditos, con la punta de los dedos vamos mezclando la mantequilla hasta que se integre en la harina.

Disolvemos la miel y la levadura en el agua tibia, el agua no debe estar caliente, sólo tibia. Hacemos un cráter en medio de la harina y añadimos un poco de agua, vamos mezclando de dentro hacia afuera e incorporando todo el agua poco a poco. Mezclamos bien y volcamos la masa sobre una superficie enharinada.

He de confesar que me ha costado hacerme con esta masa, he tenido que añadirle un poco más de harina porque era extremadamente pegajosa. Esto es debido a que cada harina es un mundo y dependiendo también de la humedad ambiental tal vez necesitemos variar un poco las cantidades dadas en la receta.

No he querido dejar una masa muy dura y me he peleado con ella durante un buen rato, estuve a punto de pensar que la masa acabaría por ganarme, pero con constancia conseguí doblegarla y a base de añadirle pequeñas cantidades de harina logré volverla elástica, aunque la dejé todavía un poco pegajosita.

Se coloca en un bol amplio ligeramente enharinado y tapamos con papel film hasta que doble su volumen, esta masa sube mucho, así que el bol debe ser amplio. Como todavía hace bastante calor por estas tierras la masa ha tardado en subir algo más de una hora, con más frio tardaría hora y media o dos horas.

Formamos dos bolas con la masa, una el doble de grande que la otra

Pasado ese tiempo volcamos la masa sobre la mesa de trabajo ligeramente enharinada y golpeamos con los puños para sacarle el exceso de aire. Damos un leve amasado y cortamos la masa en dos porciones, dejando una de ellas el doble de grande que la otra.

Formamos dos bolas con la masa y las colocamos en la placa del horno levemente engrasada con aceite de oliva. Tapamos con un paño limpio y dejamos que hagan un segundo levado durante 40 minutos aproximadamente. La masa va a volver a crecer bastante con lo cual es mejor dejar las bolas de masa bastantes separadas entre sí.

Precalentamos el horno a 230ºC, el pan hay que cocerlo sin ventilador ni aire, sólo calor arriba y abajo. Colocamos una bandeja o bol apto para el horno con agua dentro para crear una atmósfera húmeda. 

Cuando la masa haya hecho su segundo levado colocamos con cuidado la bola pequeña sobre la grande, no hay que presionar para no hundir la masa. Con un cuchillo muy afilado hacemos un corte en forma de cruz y pintamos todo el pan con huevo batido para darle brillo.

Colocamos una bola sobre la otra, hacemos un corte en forma de cruz y pintamos con huevo batido

Introducimos en el horno a media altura y horneamos los primeros 20 minutos a 230ºC y pasado ese tiempo bajamos a 200ºC y horneamos otros 20 minutos. Sabemos que el pan está perfectamente cocido cuando la base suene hueca.

Y sólo queda reposarlo un poco y comerlo, es un pan con mucha miga, tiene un suave pero inconfundible sabor a miel aunque no es un pan dulce. La corteza es ligera y sólo os puedo decir que está delicioso y no tiene demasiado trabajo.


Muchísimas gracias Nines por descubrirme esta receta y espero que le des tu aprobación a esta versión hecha con todo el cariño.

Pan antiguo de granja
Otro menos en la lista.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Palmeritas de avellanas



Comienzo mi particular reto “Visto en…” con una receta muy sencilla pero que me dio un irresistible antojo cuando la leí y no tuve más remedio que salir corriendo a comprar hojaldre para hacerla.
La receta original la he visto en http://tartantula.blogspot.com.es  y Tartantula la publicó hace muy pocos días. Me gusta mucho leer el blog de Tartantula, ella es asturiana, una tierra a la que estoy estrechamente unida puesto que mi chico es de allí y con Cristina voy descubriendo nuevas recetas de esa maravillosa tierra a la que tanto quiero y en la que tan feliz soy cada vez que voy.


El otoño es la época de recolecta de la avellana y cómo soy defensora de utilizar los productos de temporada, estas palmeritas de hojaldre con avellanas no sólo están buenísimas sino que son una receta absolutamente otoñal. Quiero darle las gracias a Tartantula por descubrírmela y espero que apruebe esta versión que he cocinado de su receta.

He hecho dos mínimas modificaciones a su receta, he enrollado el hojaldre de manera diferente, no cambia nada la receta, sólo la forma en que quedan las palmeritas y Cristina utilizó 200 gramos de avellanas pero yo utilicé 150, es una variación mínima que no afecta al sabor.

Ingredientes

1 Placa de hojaldre
150 gramos avellanas (receta original 200 gramos)
75 gramos azúcar blanquilla
1 clara de huevo

Meterse en faena

Picamos las avellanas (yo usé la picadora) y las mezclamos con el azúcar. Movemos bien y le incorporamos la clara de huevo. Mezclamos muy bien hasta que se haya integrado perfectamente la clara con las avellanas y azúcar. Queda una masa pegajosita.

Extendemos la crema de avellanas sobre la masa de hojaldre, al masa al ser pegajosa no fluye bien, es mejor ir echando pequeñas porciones y con ayuda de una lengua ir extendiéndola poco a poco, hasta que recubramos toda la placa de hojaldre.

Doblamos cada extremo de la placa hacia la mitad de la masa, volvemos a doblar cada extremo hacia la mitad y por último doblamos a la mitad la masa. Aunque tartantula en su receta no menciona este paso, yo metí le rulo 10 minutos al congelador para que el hojaldre cogiera firmeza y las palmeras quedaran con un corte limpio.

Pasado ese tiempo, sacamos del congelador y cortamos el hojaldre a rodajas de 1 centímetro de grosor y vamos poniéndola en una placa de horno recubierta con papel de hornear, dejando espacio entre ellas ya que aumentarán en el horno.

Horno precalentado 180ºC, horneamos hasta que estén doradas, dándoles la vuelta a mitad de cocción.

Un bocadito para tomar con el café sencillo pero delicioso.

Palmeritas de avellanas

Una menos en la lista…
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