lunes, 15 de julio de 2013

Volován de cerezas y nata



Hoy os presento un postre muy, muy sencillo, últimamente estoy en una línea de cocina que se caracteriza por “complicaciones las justas”. Soy consciente de ello, no os creáis, pero ya he comentado que tengo poco  tiempo y no puedo dedicarle todo el que me gustaría a cocinar.

También sabéis que siempre he dicho que soy más cocinera que repostera por eso no hay demasiados postres en este blog que escribo y los que hay suelen ser sencillos también.

Y el de hoy más sencillo no puede ser, teniendo en cuenta que no vamos a cocinar nada no os lo podría poner más fácil. Si un día nos levantamos con energía suficiente y ganas de preparar este postre 100% casero, se puede hacer. Pero hoy no va a ser ese día. Me temo que siendo este un blog de recetas no es demasiado ético poner una en la que todo viene envasado y directo del supermercado, pero no está mal darnos de vez en cuando el gusto de montar algo buenísimo con el mínimo esfuerzo, que guste a todo el mundo y que sólo manches un cuchillo y una cucharilla.


Antes de daros la receta os comento que yo los he preparado de cerezas pero puede ser la fruta que más os guste, fresas, moras, mango, kiwi, frambuesa, ciruelas….Lo que os apetezca. Y también me parece interesante comentaros que aunque yo he usado nata para el relleno le va también muy bien queso mascarpone con yogurt o queso de untar o crema pastelera. Os dejo esas ideas que sé que con vuestra inventiva haréis unos volovanes estupendos.

Ingredientes

1 Paquete de volovanes precocinados
Mermelada de cerezas
Nata en spray
Cerezas
Hierbabuena para decorar.

Meterse en faena

Compre volovanes tamaño grande, se pueden usar los mini volovanes y hacer piezas de bocadito, que también quedan genial. Volovanes precocinados hay en cualquier gran supermercado o gran superficie y en muchas tiendas de barrio también.

Limpiamos las cerezas, les quitamos el rabito y las partimos a la mitad y les quitados el hueso, las reservamos en un cuenco.

Ponemos una cucharadita de mermelada de cereza en el fondo del volován, le ponemos un poco de nata en spray, hasta más o menos la mitad del volován. Podéis montarla vosotros mismos con un poco de azúcar glasé, pero yo iba con mucha prisa así que el spray me pareció estupendo.


Colocamos encima de la nata unos trocitos de cerezas, cubrimos con más nata formando copete y decoramos con cerezas a mitades, todas las que nos admita. A mí me admitió 3 porque eran muy grandes. Unas hojas de hierbabuena para decorar y a la mesa rápido que la nata en spray baja muy pronto.


Más fácil imposible y os aseguro que estaban buenísimos.

viernes, 12 de julio de 2013

Costillas en adobo



La técnica del adobo se remonta a la antigüedad cuando era utilizada principalmente para poder conservar los alimentos, normalmente carne, durante mucho más tiempo. Las carnes adobadas se dejaban luego secar y eso permitía darles un tiempo de conservación mucho más largo cuando todavía no existían los frigoríficos.

Poco a poco el adobo se ha ido convirtiendo en una forma de realzar el sabor de algunos alimentos y prácticamente en la actualidad se ha convertido más que en una técnica de conservación, en una manera de preparar y cocinar.

Unos de los ingredientes indispensables en los adobos es el pimentón, que suele ser dulce, aunque también se puede usar picante, he leído que el pimentón tiene propiedades antibacterianas, con lo cual no es de extrañar su amplio uso en distintos adobos de carnes, pescados y verduras.

Ingredientes

1 Kg de costillas de cerdo
1 c/s colmada de pimentón dulce
4 dientes ajo
Orégano
Sal
1 c/s aceite oliva
Vino blanco
Pimienta negra molida

Meterse en faena

En un recipiente con tapa hermética ponemos las costillas y preparamos el adobo. Rallamos los dientes de ajo, le añadimos los ingredientes líquidos, aceite y un chorrito de vino blanco (se puede sustituir por vinagre o zumo de limón). Movemos bien para que se impregnen bien las costillas y luego añadimos los ingredientes secos, es decir, pimentón, sal, pimienta negra y orégano. Movemos muy bien y tapamos el recipiente y dejamos en el frigorífico.

Yo he preferido usar pimentón dulce y pimienta pero se puede usar una mezcla de pimentón dulce y picante, eso va en gustos. También se puede sustituir el orégano por tomillo o romero.
Vamos a dejar las costillas 24 horas adobando, en ese tiempo es conveniente moverlas dos o tres veces para que se vayan impregnando  por igual del adobo.

Pasadas las 24 horas ponemos unas gotas de aceite en una sartén y echaremos las costillas junto con el jugo del adobo. No hay que poner mucho aceite ya que las costillas suelen soltar bastante grasa al freírlas y en el adobo le pusimos un poco de aceite también. Las vamos a hacer a fuego medio, con paciencia, no hay que subir mucho el fuego si no el pimentón se nos quemará y las costillas quedarán crudas por dentro.

Yo las he hecho fritas pero se pueden hacer también al horno, para eso precalentaríamos el horno a 180 ºC, dispondríamos las costillas en una fuente y las tendríamos una hora aproximadamente en el horno (dependerá del horno). A mitad de horneado habría que añadirle un elemento líquido cerveza, un poco a agua o vino blanco.

A mi para estos días de intenso calor me pareció más sencillo hacerlas fritas, el horno no lo voy a encender en una temporada.
Las acompañé de unas simples patatas fritas a daditos. En casa me pusieron una pega, les faltó el huevo frito, cachis ;)

miércoles, 10 de julio de 2013

Gazpacho murciano



Todos conocemos muy bien el famoso Gazpacho Andaluz y también el Salmorejo cordobés, platos que en estos días de calor apetecen muchísimo porque son muy refrescantes. Pero creo que el gazpacho murciano es menos conocido a nivel nacional y quería hablaros de él. Es una forma muy sencilla de preparar una sopa fría, sus ingredientes son muy de la huerta, refrescantes, económicos y los tenemos en plena temporada.

No sé muy bien de dónde procede la receta de este plato murciano, pero tengo mis sospechas que tiene ascendente árabe, tengo unas amigas marroquís que hacen un plato prácticamente igual y me cuentan que es muy típico de Marruecos. 


Sea cual sea su origen esta receta es tremendamente sencilla, es sanísima, económica, está buenísimo y os aseguro que tomando un buen cuenco de este gazpacho se te quitan los calores, palabrita de bloguera.

Ingredientes para 2 personas

1 Pepino grande
1 Tomate rojo pero firme
¼ cebolla tierna
Aceite Oliva
Sal
Orégano
Vinagre de manzana
Agua helada

Meterse en faena

Pelamos el pepino y lo picamos a dados pequeños, hacemos igual con el tomate, a mí me gusta pelar el tomate para este plato, le da un acabado más fino. Picamos muy pequeño la cebolla y ponemos todo en un bol.

Para esta sopa prefiero que el sabor de la cebolla no le destaque demasiado, por eso le pongo muy poca. Todo es cuestión de gustos pero esta receta lleva siempre mayor proporción de pepino y tomate que de cebolla incluso hay variantes de este gazpacho que no ponen nada de cebolla.

Aliñamos con aceite de oliva, sal, vinagre y orégano. Movemos bien y le incorporamos un buen chorro de agua helada (incluso admite que le pongamos unos cubitos de hielo). Si no se va a comer de inmediato la guardamos en el frigorífico.

Como os comentaba esta receta es sencillísima, hay quien le gusta que le destaque mucho la acidez del vinagre, a mí personalmente no me gusta que este “avinagrada” pero repito que eso va en gustos personales y tampoco me gusta que las hortalizas estén nadando en agua, así que al menos yo, con el agua helada voy con moderación.

Sé que muchos de vosotros conocéis esta receta y para quien no conozca este humilde gazpacho murciano, pues aquí os lo presento.

¡A disfrutarlo!.

lunes, 8 de julio de 2013

Ensalada de judias verdes

Estoy por ponerme a cantar aquello de “¡Ay que calor, que calor que tengo!”. No sé cómo estarán las temperaturas en vuestra tierra pero en Murcia el calor nos ha atropellado, o casi. La semana pasada todavía era llevadero pero ya no hay escapatoria posible. Sólo me queda tirar de abanico y clausurar la cocina hasta que pase esta oleada. 


Pero comer, hay que comer y ahora más que nunca es cuando el cuerpo nos pide cositas frescas. Las ensaladas siempre son una buena opción, se pueden hacer de mil maneras distintas y el límite lo pone sólo nuestra imaginación y gusto personal.

Confieso que las judías verdes cociditas o al vapor, como solemos tomarlas en invierno, no me apasionan especialmente, pero en ensalada me gustan mucho, son muy refrescantes, jugosas y son muy versátiles porque combinan muy bien con multitud de ingredientes y nos permiten preparar también ensaladas calientes o tibias, pero esas las dejaremos para cuando haga algo menos de calor.


La ensalada que os propongo hoy es tan sencilla que hasta da apuro dejarla en un blog de cocina, pero los que me seguís desde hace tiempo sabéis que mi filosofía bloguera es comer bien complicándonos lo justo, y esta ensalada me parece perfecta.

Ingredientes

250 Gramos Judías verdes
1 Zanahoria
1 c/s maíz
1 Tomate pera grande o 2 pequeños
2 Latas atún en conserva
Aceitunas rellenas
Aceite oliva
Vinagre de manzana
Sal
Agua

Meterse en faena

Limpiamos las judías verdes, las trocemos en grande y ponemos a cocer en agua con un poco de sal. Yo he usado un tipo de judía que se llama “de gancho”, es una judía ancha y curvada de color verde pálido. Es muy tierna y no necesita que le retiremos los nervios laterales, a esta ensalada le va también muy bien la llamada judía de manteca, que es amarilla y muy tierna, aunque es un poco más complicado encontrarla en mercado. Y de todos modos se puede hacer con cualquier tipo de judía verde.

Cuando el agua rompió a hervir las estuve cociendo unos 12 minutos, la judía debe quedar cocida pero firme, no conviene pasarla. Una vez cocida se escurre y se pasa por debajo del chorro de agua fría para enfriarlas y romperles la cocción. Reservamos.

El resto de la ensalada no tiene ningún misterio, lavamos y partimos a dados medianos el tomate y ponemos en un bol, lavamos y pelamos la zanahoria, yo corté finas tiras con el mismo pelador, no quería rallarla porque me apetecía encontrarme la zanahoria de vez en cuando y que resultara crujiente al morderla. Añadimos el maíz, las aceitunas (yo las puse rellenas que son las que tenía a mano) y el atún.  Incorporamos las judías verdes, movemos bien y llevamos al frigorífico. 

Dejamos un par de horas en el frigorífico. Pasado ese tiempo aliñamos con aceite de oliva, sal y un poco de vinagre de manzana, movemos bien y servimos.

Más buena imposible.

domingo, 7 de julio de 2013

Lomo salteado al ajillo



Me gusta mucho preparar salteados de verduras y carne, voy improvisando un poco sobre la marcha y uso los ingredientes que más a mano tengo. Como los hago en muy poco aceite su contenido calórico es bajo y al hacerlos a fuego fuerte, buscando un poco el efecto wok, se hacen en poco tiempo y eso siempre es una ayuda en días que vamos con prisas.

En esta ocasión he preparado un salteado que lleva tan sólo 3 ingredientes principales, pero esta forma de elaboración os admite muchas maneras de hacerlo y no sólo nos limita a la carne sino que podemos usar mariscos y pescados también.

Es una manera muy sana de comer, ya que prácticamente no usamos grasas y el límite lo pone nuestra imaginación. La verdura no hay que pasarla demasiado, debe tener un punto crujiente y la carne he optado por cuajarla simplemente para que no perdiera jugos y quedara seca.


La combinación de ajo y vinagre de la salsa es muy típica de la cocina murciana, es una elaboración que se llama “ajo cabañil”, pero basándome en esa idea he preferido darle un toque más suave y sutil, aunque un día os pondré algo hecho con el auténtico “ajo cabañil”, que en casa nos encanta.

Ingredientes para 2 personas

250 Grms de cinta de lomo de cerdo
6 Champiñones grandes
6 Espárragos gruesos
2 Dientes de ajo
Perejil
2 c/s aceite oliva
Sal
2 c/s vinagre de jerez

Meterse en faena

Ponemos en una sartén el aceite de oliva y le damos calor, este plato se ha de hacer a fuego vivo, cuando la sartén esté bien caliente echamos la cinta de lomo partida a tiras y cuajamos rápidamente sin dejar de mover, sacamos en una fuente y reservamos.

Añadimos los espárragos partidos a grandes trozos a los que habremos quitado las partes más duras, seguimos trabajando a fuego fuerte y seguimos moviendo todo el rato. Una vez los espárragos comiencen a estar tiernos le añadimos los champiñones limpios partidos también a grandes dados y sin dejar de mover los vamos cuajando.

Picamos finamente los ajos y el perejil y añadimos a la sartén cuando el champiñón pierda rigidez. Es entonces cuando salamos, no he usado sal antes porque quería evitar el efecto “sudado” que he buscado en otras recetas, pero en esta ocasión prefería que los alimentos conservaran sus jugos. 

Seguimos moviendo y cuando el ajo comience a desprender el olor característico de estar cocinándose le ponemos el lomo que teníamos reservado y 2 cucharadas soperas de vinagre de jerez, damos unas vueltas y servimos. Es un plato que queda sin salsa, es jugoso pero no da para sopar pan (o al menos no da para sopar mucho).

Sano, sencillo, rápido y buenísimo.

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