viernes, 13 de diciembre de 2013

Trufas de chocolate



Acabamos semana y repertorio de dulces navideños, las trufas que os traigo hoy no son en sí un dulce tradicional de Navidad pero son un punto y final ideal a un buen menú.
Son facilísimas de hacer,  ideales para iniciar a los más pequeños en la cocina, no dan nada de trabajo y se pueden rebozar en lo que más nos guste, yo he usado coco y cacao puro pero podéis usar frutos secos molidos o a trocitos, polvo de caramelo, fideos de colores o chocolate, polvo de galleta….Imaginación al poder. También se les puede poner algún tipo de licor pero yo no les puse porque iban a comer niños.


Aprovecho esta entrada para comentaros que en los días pasados he recibido dos nuevos premios.
Trini Altea del blog La cocina de Trini Altea me ha concedido el premio Indalo de Bronce, que es un premio que se conceden a los blogs cuando alcanzan sus 100 primeros seguidores, me hace mucha ilusión recibirlo de manos de su creadora, una bloguera muy luchadora y con una larga trayectoria ya.


Y Gemma del blog Sal Dorada  me concedió también hace unos días el premio Liebstar Award, muchísimas gracias Gemma por acordarte de mi, siempre hace mucha ilusión recibir un premio de manos de una compañera y tu blog me gusta mucho, y a quien no lo conozca os recomiendo que le hagáis una visita que ella se lo merece y tiene unas recetas maravillosas. No tengo tiempo para continuar con la cadena pero os lo dejo aquí para que cualquiera que lo desee se pueda llevar este premio, que os dedico con todo mi cariño a mis seguidores por estar siempre ahí animando y comentando y a todas mis compañeras blogueras por todo lo que aprendo de vosotras a diario, por hacerme sentir parte de una comunidad de personas unidas por el amor a la cocina y porque sin conoceros en persona habéis conseguido que os quiera como si nos conociéramos de toda la vida. Este premio es para todas vosotras ¡muak!

Y vamos con la receta que si no me voy a poner muy sentimental.

Ingredientes

250 Gramos de chocolate negro para fundir
125 ml nata liquida para montar
Coco rallado
Cacao puro

Meterse en faena

La receta es tan básica que casi da vergüenza llamarla receta, pero de alguna manera hay que llamarla.

Se pone el chocolate troceado en un bol junto con la nata, colocamos al baño maría o bien calentamos en el microondas en secuencias de 30 segundos para que no se nos queme. A mí me gusta hacerlo al baño maría, así nunca se quema. Cuando el chocolate haya disuelto dejamos que enfríe y metemos al frigorífico para que coja cuerpo.
Pasadas varias horas sacamos del frigo, cogemos pequeñas porciones y las hacemos bolas, las pasamos por coco rallado y otras por cacao puro. 

Como veis una receta complicadísima. A veces sorprende que cosas tan sumamente fáciles estén tan buenísimas. Lo peor de la receta…que te las comes mientras las vas haciendo, es imposible resistirse.

Con esta receta concluyo el monográfico que he estado haciendo de dulces navideños, la semana que viene retomaré mi rutina normal de publicar de todo un poco. Que tengáis un estupendo fin de semana, nos vemos el lunes.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Pastelillos de cabello


Nueva entrada dedicada al dulce navideño, me he atrevido con unos pastelillos de cabello basándome en una receta de mi querida Tere Marinval que publicó hace poco en su blog http://www.lasmariacocinillas.com Pese a que Tere incluso publica un video explicativo de cómo hay que hacer esta masa, yo soy una improvisadora terrible y tomé un atajo “made in Chusa”, el resultado fue que tuve que añadir mucha más harina de la que Tere da.

A pesar de las peleas que tuve con la masa y que debido a mi inexperiencia con ella tal vez debería haber hecho la masa más fina, el resultado fue estupendo, estos pastelillos tienen un delicioso sabor a canela y vino dulce y nos han gustado tanto que le he prometido a Tere que la próxima vez que los haga seré un poco más aplicada y dejaré de hacer caso a mi instinto que para algunas cosas me falla bastante.


Realicé la mitad de la tara  y podéis leer AQUI  la receta original.
Con las cantidades que os doy saldrán unos 40 pastelillos de tamaño mediano.

Ingredientes

250 gramos de azúcar
250 gramos de manteca de cerdo
800 gramos de harina (receta original serían 500)
250 ml vino dulce tipo moscatel
Ralladura de 1 limón
10 gramos de bicarbonato
10 gramos de canela en polvo
3 huevos
Cabello de ángel al gusto
1 Huevo para pincelar

Meterse en faena

Os voy a explicar cómo hice yo la receta y al final de todo os explico cómo la hizo Tere, veréis sólo hice una variación en el método de elaboración pero fue suficiente para modificar la receta, si es que los que dicen que la repostería es una ciencia exacta tienen mucha razón…

En un recipiente ponemos la manteca de cerdo que esté un poco blandita junto con el azúcar y amasamos hasta que se integren bien y no notemos los gránulos de azúcar.
En otro recipiente batimos los huevos y le añadimos la ralladura de limón, el vino, la canela y el bicarbonato, movemos bien y le incorporamos la manteca con el azúcar, vamos moviendo con una cuchara de madera para integrarlos bien, la manteca se hará pequeños grumos. Añadimos entonces la harina poco a poco, yo puse los 500 gramos de la receta original y dejé reposar un ratito.

Como se ve la masa estaba muy blandita

Al volcar la masa sobre la mesa vi que estaba muy blanda y era ingobernable, así que fui añadiendo harina hasta que conseguí una masa que no se pegara a las manos pero todavía blandita. Enharinamos la mesa y extendemos la masa con el rodillo también enharinado.

Con ayuda de un vaso cortamos círculos de masa que pondremos en una placa de horno recubierta de papel sulfurizado, sobre cada círculo de masa ponemos cabello de ángel al gusto y cortamos con un cortapastas en forma de flor las tapaderas de los pastelillos. Colocamos sobre los discos de masa y presionamos los bordes para que se peguen ambas capas, también se pueden pegar con huevo batido.
Pincelamos bien los pastelillos con huevo batido y metemos en horno precalentado a 180ºC, calor arriba y abajo, hasta que veamos que se han dorado y estén cocidos.




Como os explicaba en la introducción me costó bastante hacerme con la masa, la variación que yo le hice a la receta es que en mi caso mezclé líquidos y manteca y en la receta original se mezclan primero líquidos y harina. Ayer lo estuvimos hablando Tere y yo por privado y ambas creemos que puede haber sido esa simple variación la que haya hecho que en mi caso necesitara mucha más harina para poder conseguir la masa.


Sea de la manera de Tere o de la mía os invito a hacer estos pastelillos que están buenísimos y son muy típicos de la Navidad murciana.

martes, 10 de diciembre de 2013

Tortas escaldadas



Seguimos con los dulces navideños tradicionales, este largo puente lo he dedicado a hornear y preparar otras golosinas y esta semana la voy a dedicar íntegramente a dulces típicos de Navidad, la semana que viene volveremos al ritmo normal de recetas. He pensado que es mejor anticiparos estas recetas dulces por si os apetece hacer alguna que contéis con suficiente tiempo antes de Nochebuena.

Los dulces que os traigo hoy son de los preferidos en mi familia, mi madre siempre cuenta que mi abuela los hacía cuando era ella niña pero con el paso de los años la receta familiar se perdió porque mi madre nunca los hizo, así que me he basado en una receta de una bloguera murciana estupenda, Lolah  y partiendo de su receta la he variado un poco adaptándolo a las tortas que se hacen en mi pueblo, que difieren un poco de las que nos presenta Lolah en Lola en la cocina

Al igual que  la receta de los Roscos de vino esta es apta para personas que sigan una alimentación vegana. Yo hice la mitad de la tara que Lolah tiene en su blog y aun así me salieron unas 60 unidades, siempre podéis volver a reducir la tara respetando las proporciones si no queréis hacer tanta cantidad.

Ingredientes

1 Kg y medio de harina
½ L de aceite de oliva
½ Kg de azúcar
½ vaso de anís seco (125 ml)
½ vaso de zumo de naranja (125 ml)
Piel de una naranja
1 c/s semillas de anís
Azúcar para espolvorear

Meterse en faena

Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Ponemos el aceite en un cazo a calentar junto con la cáscara de naranja. En un recipiente resistente al calor (yo usé una olla) ponemos la harina. Cuando el aceite esté bien caliente lo volcamos sobre la harina retirando previamente la cáscara de naranja. Con ayuda de una cuchara de madera movemos bien para ir escaldando la harina con el aceite caliente.

Incorporamos el zumo, anís, semillas y azúcar y comenzamos a trabajar con las manos. Al principio parecerá que la masa es muy seca, se quedará como a terrones y nos dará la sensación que falta líquido. Volcamos la masa sobre una superficie de trabajo (yo lo fui haciendo a porciones) y trabajando la masa enérgicamente conseguiremos unirla, quedando una masa muy suave, fácil de trabajar y levemente grasa. Si fuera necesario se puede añadir un poco más de zumo o anís.


Extendemos la masa con un rodillo dejándola de un centímetro de grosor y con un cortapastas formamos las tortas, en mi pueblo es típico representar estas tortas en forma de estrella. Pese a que no llevan ni levadura ni huevo, estas tortas crecen un poco en el horno por eso no conviene hacerlas muy gruesas.


Ponemos en una placa de horno cubierta con papel sulfurizado y horneamos a 180ºC durante unos 20 ó 30 minutos, hasta que empiezan a dorar y estén firmes al tacto.


Sacamos del horno y todavía en caliente humedecemos con ayuda de un pincel de cocina cada torta con un poco de agua y rebozamos en azúcar.
Hay que procurar no pasarlas de horneado, a las pocas horas de estar hechas se pondrán bastante duras, metiéndolas en una bolsa de plástico o una lata bien cerrada irán perdiendo esa rigidez.


A mí me encantan con un café y una copita de vino dulce.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Roscos de vino


Visto el éxito que tuvieron los nevaditos nuevamente me he animado a probar otra receta de dulces navideños, en esta ocasión unos roscos de vino. Me he basado en varias recetas que vi en internet, no cito una fuente concreta en esta ocasión porque la receta está muy extendida y tiene pocas variaciones.

Esta receta está elaborada con aceite de oliva y es apta para las personas que sigan una alimentación vegana. Al principio noté la masa muy aceitosa, incluso le pasé un papel absorbente por encima para quitarles el exceso de aceite, como ya hemos hablado en las recetas de pan, las harinas no son todas iguales ni absorben la misma cantidad de líquido. Al pasarle el papel y quitarles el exceso de aceite la masa cogió más cuerpo y fue fácil formar los roscos.

Es una receta muy sencilla de hacer, la verdad es que algunos dulces navideños sorprenden por lo económico de sus ingredientes y lo fáciles que resultan hacer en casa y las cosas hechas en casa siempre tienen un sabor especial y te aseguras de saber perfectamente que ingredientes llevan.

Con las cantidades que os doy a mí me salieron 24 roscos y eran de tamaño mediano, la próxima vez que los haga los haré un poquito más pequeños. Con esta receta me despido de todos vosotros hasta el martes, feliz puente.

Ingredientes

500 gramos de harina de repostería
200 Ml de aceite de oliva
150 gramos de azúcar
150 Ml de vino dulce tipo moscatel
Ralladura de un limón
1 c/s de canela molida
1 c/s de sésamo tostado
1c/s de semillas de anís
Azúcar glasé para rebozarlos.

Meterse en faena

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un cazo ponemos el aceite y calentamos hasta que empiece a humear, en ese momento retiramos del fuego y dejamos que enfrie.

En un bol ponemos la ralladura de limón, las cucharadas de semillas de anís, sésamo y canela en polvo y el azúcar. Ponemos también el vino y mezclamos bien. Cuando el aceite haya enfriado se lo añadimos y poco a poco vamos incorporando la harina tamizada. Movemos hasta que todo esté bien mezclado, volcamos sobre la mesa de trabajo y amasamos unos instantes para que todos los ingredientes se integren bien.

Con un rodillo extendemos la masa y la dejamos de un centímetro de grosor aproximadamente, con ayuda de un cortapastas circular o un vaso o cualquier otra cosa que tengamos a mano cortamos la masa a círculos y para hacerles el agujero central yo me he ayudado de un descorazonador de manzanas, aunque se puede usar un tapón.


Colocamos los roscos sobre una placa de horno a la que habremos puesto papel sulfurizado, horneamos a 180ºC durante unos 20 ó 30 minutos.
Pasado ese tiempo sacamos del horno y todavía calientes rebozamos muy bien en azúcar glasé, dejamos que enfríen antes de comer.


El olor al hornearlos es absolutamente delicioso, quedan tipo hojaldrados y como veis son muy fáciles de hacer. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Alitas de pollo al limón



Me tenéis que disculpar, esta semana la tengo muy apretada y prácticamente ningún día comeré en casa, eso se traduce en dos cosas, al no comer en casa no cocino y al no cocinar no tengo platos que enseñaros. 

Y me temo que voy a tener que echar mano de algunos platos que tenía más bien descartados, no porque no sean buenos, que lo son, sino porque no quedé contenta con las fotos. Ya sé yo que no soy una fotógrafa muy buena, pero hasta mi inexperto ojo sabe diferenciar de una foto medio buena a otra claramente mejorable.


He hecho una investigación de todas aquellas recetas que en su día no publiqué porque mi sentido de la estética así lo aconsejaba y como estamos cerca de navidad y en Navidad todos sabemos perdonar yo espero que conmigo hagáis lo propio y os dejo estas alitas con estas fotos que hay que mirarlas de reojo para no caer espantados de la silla.

Eso sí, que las fotos no os lleven a engaño, estas alitas están buenísimas, les destaca mucho el sabor del limón, son un poco ácidas y la frescura de las hierbas le da un toque riquísimo. A mí me encanta este plato y espero que a vosotros también.

Ingredientes

1 Kg de alitas de pollo
1 Cebolla
2 Patatas grandes o 3 medianas
1 Tomate
½ Pimiento rojo
1 Limón grande
2 Dientes de ajo
1 C/S hierbas provenzales
1 Copa vino blanco
Aceite oliva
Sal
Pimienta negra molida

Meterse en faena

Precalentamos el horno a 170ºC.

Limpiamos las alitas y quitamos la punta, repasamos bien para que no tengan plumillas.
En una fuente de horno hacemos una cama con la cebolla pelada y partida a juliana, sobre ella disponemos las alitas. Partimos el tomate, el pimiento, las patatas y ½ limón a trozos grandes y colocamos sobre las alitas. También lo ponemos los dos dientes de ajos pelados y fileteados.

Añadimos las hierbas provenzales, el zumo de medio limón, un chorrete de aceite de oliva, una copa de vino blanco, un chorrito de agua y salpimentamos.
Tapamos muy bien la fuente con papel de aluminio e introducimos en el horno.

Horneamos entre 50 y 60 minutos, pasado ese tiempo sacamos la fuente del horno, retiramos el papel y con ayuda de unas pinzas de cocina sacamos las alitas y colocamos encima de todo. Subimos la temperatura del horno a 200ºC y dejamos que las alitas se doren dándole la vuelta cada 10 minutos para que doren por todos lados igual.
Una vez doradas retiramos los trozos de limón para no encontrarlos en el plato y servimos.

Como veis, esta forma de hacer el pollo es muy sencilla, tapándolo con papel de aluminio nos aseguramos que la carne quede doradita pero tremendamente jugosa. A nosotros nos encanta esta forma de cocinarlas, las hago a menudo y una vez preparadas el horno hace casi todo el trabajo. 


Ecanómica, facil de hacer y buenísima, os lo garantizo.
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