Me encantan las tartas de manzana, como no soy especialmente
golosa el punto un poco ácido de esta tarta me resulta especialmente atractivo
a mi paladar.
Ayer fue el cumpleaños de mi madre, 76 años ha hecho y está
como una rosa. Me apetecía mucho hacerle una tarta para que invitara a sus
amigas a tomar un café y como su fruta favorita es la manzana y acabamos de
pasar Navidades y quería una tarta ligera, la de manzana me ha parecido una
opción estupenda.
Esta tarta es suave de comer, no es especialmente dulce (mi
madre que es muy golosa me ha dicho que un poco más dulce no habría estado mal
jajajajaja), es facilona de hacer y a mí me vuelve loca.
Vamos al grano porque tengo que dar tres recetas en una, así
que yo tengo mucho que escribir y vosotros mucho que leer, espero poder
explicarlo todo bien y si os queda alguna duda no os cortéis en preguntar.
Ingredientes
Para la masa de tarta
250 gramos de harina
125 gramos de mantequilla
1 huevo
1 c/p azúcar
½ c/p sal
40 ml agua helada
Para la crema pastelera
500 ml de leche
1 vaina de vainilla
40 gramos de maicena
125 gramos de azúcar
4 yemas de huevo
Para acabar la tarta
3 manzanas Golden
Brillo para tartas
1 guinda
1 limón
Meterse en faena
Comenzamos preparando la masa para la tarta, es básicamente una
variación de la pasta quebrada que os puse AQUI.
La receta también pertenece al libro Masas de Michael Roux del que ya os he
hablado en alguna ocasión. Esta pasta no es tan delicada como la quebrada y se
trabaja muy fácil.
Ponemos la harina en montoncito, formamos un volcán en el
centro y ahí ponemos la sal, el azúcar, la mantequilla ablandada partida a
daditos y el huevo. Mezclamos con la punta de los dedos y poco a poco vamos
incorporando la harina de los laterales del volcán, cuando consigamos una masa
con aspecto terroso le incorporamos el agua helada y amasamos hasta conseguir
una masa uniforme.
Pasamos a la mesa de trabajo un poco enharinada y trabajamos
unos instantes con la palma de la mano para homogeneizar del todo la masa, esta
masa no hay que amasarla mucho, lo justo para integrarla. Formamos una bola, envolvemos
en papel film y dejamos reposar en el frigorífico mínimo una hora.
Para la crema pastelera ponemos en un cazo a calentar la
leche junto a la vaina de vainilla abierta a lo largo. En un bol ponemos el
azúcar, la maicena y las yemas de huevo, mezclamos muy bien, le añadimos un
poco de la leche tibia para ayudarnos a mezclarlo todo.
Volcamos el contenido
del cazo sobre la mezcla, movemos y ponemos todo nuevamente en el cazo y
llevamos a fuego suave, sin dejar de mover hasta que espese.
La crema pastelera
nunca debe hervir sino las yemas podrían cuajarnos y arruinar el resultado.
Cuando veamos que comienza a espesar retiramos del fuego y seguimos moviendo
porque con el calor residual acabará por espesar. Retiramos la vaina de vainilla,
volcamos la crema en un bol y tapamos con papel film en contacto con la crema
para que no nos forme costra y dejamos que enfríe.
Untamoslas paredes y el fondo de un molde desmontable de
mantequilla y le espolvoreamos un mínimo de harina para evitar que la tarta se
nos agarre al molde. Sacamos la masa del frigorífico y bien fría ponemos en la
superficie de trabajo ligeramente enharinada, extendemos con un rodillo también
ligeramente enharinado hasta alcanzar un grosor de unos 3 mm. Enrollamos la
masa sobre el rodillo y llevamos al molde, forramos con la masa presionando
bien el fondo y las paredes. Llevamos el molde al frigorífico mínimo 20
minutos.
Pasado ese tiempo sacamos el molde del frigorífico y
pinchamos con un tenedor la base y las paredes, rellenamos con la crema
pastelera fría. Pelamos las manzanas y descorazonamos, le ponemos un poco de
zumo de limón para que no se oxiden. Cortamos las manzanas a la mitad y
fileteamos a láminas de unos 2 mm. Colocamos las láminas sobre la crema,
primero un círculo exterior y después uno interior cambiando la dirección de
las láminas para que nos forme un dibujo tipo flor. Justo en el centro
rellenamos con pequeños trocitos de manzana y colocamos una guinda a modo de
decoración (no es necesario ponerla si no tenéis). Espolvoreamos las manzanas
con un poco de azúcar para ayudar a caramelizar.
Horno precalentado a 200ºC, calor arriba y abajo. Horneamos
hasta que la masa haya cocido y las manzanas estén doradas, dependiendo del
horno tardará entre 40 ó 50 minutos. Sacamos del horno y dejamos enfriar.
Una vez fría la vamos a acabar dándole brillo, yo usé una
cobertura para tartas que venden en Lidl, si no tenéis podéis hacerla con un
poco de agua, azúcar y gelatina neutra. La proporción sería un vaso de agua, 2
c/s de azúcar y un sobre o una hoja de gelatina neutra, se calienta y con un
pincel se va pintando toda la tarta para que coja brillo. Se mete al
frigorífico mínimo una hora antes de servirla.
Espero que os haya gustado la receta, como ha sido mucha
explicación si algo no os ha quedado claro ya sabéis que aquí estoy para
resolver cualquier duda.
¿Os apetece un trocito?